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#01 | Yo soy | Gael García Bernal











Yo soy Gael García Bernal.


Mi interés por la producción cinematográfica surgió durante la filmación de "Y tu mamá también". En ese entonces, aún no estaba seguro de querer ser actor. Sin embargo, el proceso de rodaje me cautivó. Trabajar junto a Diego Luna y bajo la dirección de Alfonso Cuarón fue una experiencia transformadora. Empecé a entender los entresijos del cine, desde la fotografía hasta la narrativa, y me enamoré completamente de esta forma de arte.

Poco a poco, me enamoré del cine. Fue durante esa época cuando tomé la decisión de actuar. Sin embargo, lo que realmente me fascinaba era el proceso de hacer cine en sí mismo. En aquel entonces, la industria cinematográfica en México estaba experimentando un crecimiento significativo. Mientras que en el año de "Y tu mamá también" se produjeron alrededor de 12 películas, hoy en día se realizan alrededor de 160, además de un gran número de series.

Este crecimiento no solo se reflejaba en la cantidad de producciones, sino también en la libertad de expresión que estábamos comenzando a experimentar. Antes, la realización de una película era todo un desafío. Teníamos que pedir permisos para todo y enfrentábamos riesgos considerables. Además, levantar una película era prácticamente imposible debido a las dificultades para conseguir los recursos necesarios.

Si querías dedicarte a la actuación, tus opciones eran limitadas. Podías hacer teatro en pequeñas producciones o actuar en televisión, principalmente en Televisa. Recuerdo esa época, donde la televisión dominaba y una novela como "Cuna de Lobos" podía paralizar al país por completo.

Personalmente, participé en la telenovela "El abuelo y yo", aunque debo admitir que no fue una experiencia que disfrutara plenamente. A pesar del ambiente divertido en el set, la atención mediática y las exigencias del trabajo no eran lo que buscaba. En ese momento, quería vivir una vida normal, crecer libremente y experimentar el mundo. No tenía mucho que contar aún, pero ansiaba descubrir nuevas facetas de la vida.

La actuación no era algo que inicialmente me atrajera demasiado. Provengo de una familia de actores, así que, como se suele decir, en casa de herrero, cuchillo de palo. Quería explorar otras áreas completamente diferentes, pero fue durante el rodaje de "Y tu mamá también" cuando encontré esa conexión especial con el cine y decidí dedicarme a la actuación por completo.

El impacto de películas como "Amores Perros" me dejó impresionado. Descubrí que la actuación podía satisfacer muchas de mis inquietudes y curiosidades. Además, me brindaba la oportunidad de viajar, conocer gente nueva y, por supuesto, tener encuentros románticos, que en aquel entonces, también era algo que me llamaba la atención.

Recuerdo esa época en la que fui considerado un galán, tanto en México como en Estados Unidos. Fue una experiencia intensa y, a veces, abrumadora. Ser el sabor del mes tiene sus altibajos, y yo estaba pasando por una especie de crisis de identidad artística. Quería encontrar mi camino y hacer lo que realmente me apasionaba, aunque suene algo trillado, era fundamental para mí.

Mi objetivo era ser actor y seguir mis propios intereses. Quería tener la libertad de elegir los proyectos en los que participaba, incluso si eso significaba no aceptar todos los papeles que se me ofrecían.

Fue un momento de reflexión. Me di cuenta de que mi lugar era en español, mi lengua materna, mi patria, mi hogar donde podía expresarme plenamente. A pesar de la presión de migrar a Estados Unidos, decidí seguir mi propio rumbo. Me negué a seguir el camino tradicional del éxito que dictaba que debía mudarme a Los Ángeles o a cualquier otro lugar lejano de mi hogar en México. Esta narrativa, esta presión constante de abandonar tu lugar de origen, se aplicaba no sólo de México a Estados Unidos, sino incluso dentro del propio país.

Recuerdo que cuando vivía en Monterrey, me preguntaban constantemente cuándo me mudaría a otra parte, como si fuera inevitable. Pero yo estaba decidido a seguir mi propio camino, a pesar de ser considerado un galán, algo poco práctico para los estándares comerciales. No buscaba el éxito comercial, sino seguir explorando y conociendo el mundo.

Así que decidí viajar. Me fui a Londres, motivado en parte por una huelga estudiantil en México. Mi intención era conocer Europa y, de paso, estudiar teatro. Durante ese tiempo, recibí una llamada de Alejandro González Iñárritu, quien me había visto en un pequeño comercial. Me propuso un papel en su próxima película y así comenzó mi conexión con el cine mexicano.

Recuerdo haber enviado mi audición desde Londres, utilizando un viejo Super 8 y un VHS por correo. Fue un momento de incertidumbre, pensé que esa sería mi única oportunidad en la vida. Pero para mi sorpresa, me llamaron para el papel estando aún en Londres. Mientras seguía estudiando teatro en la Central School of Speech and Drama, recibí la noticia de que me habían elegido para el papel.

Recibí las fechas para comenzar la filmación de la película, pero les dije que solo podía trabajar durante las vacaciones, ya que no me permitían trabajar durante el año escolar. Logramos coordinarlo todo durante mis vacaciones, incluso tuvimos una anécdota divertida: simulé tener una enfermedad tropical en Inglaterra para justificar una semana adicional de ausencia en la escuela. Fue un momento fascinante, especialmente porque en aquel entonces no existían el correo electrónico ni internet, así que era más fácil inventar una excusa. Recuerdo que me enviaron cartas de recuperación y mis compañeros de clase estaban preocupados, aunque apenas tenía un año de asistir a esa escuela.

Después de terminar el primer año, llegó el momento de filmar "Amores Perros". Aunque la película ya estaba en postproducción cuando regresé a la escuela, aún no teníamos idea de su impacto futuro. Tres meses después de terminar la filmación de "Y tu mamá también", "Amores Perros" se estrenó en Cannes, y ese fue un momento que cambió por completo el rumbo de mi vida. Fue como marcar un gol olímpico, una sensación indescriptible que solo se puede comparar con ganar un campeonato. Aunque en el cine la trascendencia se mide de manera diferente, el impacto de una película exitosa es inmenso.

Recuerdo la primera vez que vi "Y tu mamá también" terminada. Fue una experiencia increíble y emotiva, ya que casi había olvidado de qué trataba la película. Quedé impresionado por su fuerza y potencia. Después del estreno, nuestras vidas cambiaron por completo. Recibimos ofertas de trabajo de todas partes del mundo y nos inundaron de atención y expectativas. De repente, éramos invitados a todas las fiestas y eventos importantes.

Entonces, empíricamente, lo que cambió fue que empecé a recibir invitaciones a fiestas tras el éxito de "Y tu mamá también". Había una anticipación por el próximo proyecto, una emoción por lo que estaba por venir que aún no entendíamos del todo. Recuerdo cuando terminamos "Amores Perros", le pedí a las productoras que me guardaran dos VHS para mostrárselos a mi familia. En ese entonces, era la forma en que veíamos películas. Recuerdo que tenía un VHS de "Toy Story" que veía una y otra vez. Era común traficar películas, incluso algunas censuradas como "Pixote", una película brasileña de los 80 sobre la pobreza infantil y la violencia. A pesar de que la calidad del cassette era pobre, aún era fascinante.

Luego, cuando se estrenó la película, tuvo un impacto increíble. "Amores Perros" se vio en todo el mundo y rellenó un vacío en el cine mexicano. Era una alquimia extraña que generaba una necesidad de ver nuevos rostros, nuevas geografías y escuchar un nuevo idioma. México volvía a ser relevante en el mundo cinematográfico. La película se convirtió en un referente y sigue siéndolo hoy en día.

Muchos de nosotros, que empezamos en esa película, hemos tenido carreras largas y exitosas. Es interesante experimentar esa sensación de nostalgia, mirar hacia atrás y darte cuenta de todo lo que has logrado. A veces, cuando estás en medio de un proyecto, no puedes prever las consecuencias artísticas. Lo importante es seguir adelante con humildad y estar atento a las oportunidades que se presentan. Nunca sabes cuándo el momento correcto llegará.

En cuanto al contenido, siempre peleo cuando escucho a ejecutivos de plataformas hablar de "contenido". Nosotros hacemos películas, no contenido. Si quieren contenido, que busquen en otro lado. En nuestras películas, no estamos tratando de complacer a nadie más que a nosotros mismos. No nos preocupamos por lo que quieren los demás, sino por lo que queremos expresar nosotros.

Es curioso cómo nadie se manifiesta cuando una película no funciona, pero cuando una película trasciende, su impacto es innegable. Siento que hoy en día es difícil entender México sin haber visto "Amores Perros". Es como una fotografía de lo que estaba pasando en ese momento y de lo que seguimos viendo ahora. A veces, la forma en que se presenta una historia dice mucho más que el contenido en sí mismo.

Recuerdo un proyecto que hice en la universidad. Abrí una página web para que la gente compartiera sus diarios, contando cómo era un día en sus vidas. Recibí cientos de historias, y muchas de ellas giraban en torno al Día de la Independencia, que era como el corazón de la vida cotidiana en México. Estas historias, desde las más duras hasta las más inocentes, pintaban un retrato vívido de la vida en el país.

El cine tiene esta capacidad única de capturar la vida de una manera que otras formas de arte no pueden. Las películas parecen dar testimonio de algo que realmente existió, y eso las hace poderosas. A diferencia de los sueños, donde la narrativa puede ser fragmentada y discontinua, el cine modela nuestra subjetividad de una manera que se siente familiar y real.

Es interesante cómo las películas de los años 50 y 60 pueden sentirse como personas que ya no están, como si estuvieras enamorado de algo que ya no existe en la realidad tangible. Pero eso es parte de la magia del cine: su capacidad para evocar emociones y recuerdos, incluso de cosas que nunca hemos experimentado directamente.

Tengo referentes fundamentales en el cine, como aquella actriz de "La Atlántida de Yang", una película antigua que me enamoró por completo. Aunque ella ya no esté entre nosotros, sigue siendo parte de mis amores del pasado. También hay otras historias que guardo y que algún día compartiré, porque todavía no es el momento adecuado para contarlas.

El reconocimiento que he recibido en el cine ha sido una puerta de acceso a muchas oportunidades. Es fascinante cómo las películas pueden llevarnos por caminos inesperados y cómo pueden influir en nuestra vida de maneras que ni siquiera imaginamos.

Por ejemplo, recientemente he descubierto que las películas más fascinantes para mí son aquellas que desafían la lógica narrativa convencional y se adentran en lo onírico. Estas películas son como poemas visuales, donde el montaje juega un papel fundamental. El montaje, esa combinación de piezas que generan una nueva realidad, es uno de los descubrimientos más importantes en la historia del cine.

Es sorprendente pensar en cómo el cine ha evolucionado a lo largo de los años. Desde sus inicios, ha sido una herramienta para capturar la realidad y crear nuevas narrativas. Incluso en los primeros días del cine, las cámaras eran utilizadas para documentar eventos cotidianos y, al mismo tiempo, para crear historias ficticias.

El poder del montaje para crear significado es asombroso. La yuxtaposición de imágenes puede generar una narrativa completamente nueva, incluso a partir de escenas aparentemente inconexas. Este fenómeno se conoce como el efecto Kuleshov, donde el significado de una imagen cambia dependiendo del contexto en el que se presenta.

En resumen, el cine es mucho más que una simple representación de la realidad. Es una forma de arte que nos permite explorar nuevas realidades y crear significados a partir de la combinación de imágenes y sonidos. Es un medio que nos desafía a pensar de manera creativa y a cuestionar nuestras percepciones del mundo que nos rodea.

Soy un gran admirador de David Lynch y su enfoque caótico en la dirección. La primera vez que experimenté algo así fue con "Twin Peaks", una serie que desafía la lógica narrativa convencional y deja mucho espacio para la interpretación del espectador.

Mi experiencia como director ha sido limitada, pero aprendí mucho de mis errores. Aunque tengo cariño por mis proyectos, dirigir no es mi profesión principal. Lo disfruto como un pasatiempo, pero no tengo la misma dedicación que tengo hacia la actuación.

He tenido la oportunidad de colaborar con directores que también son actores, como Alonso Ruiz Palacios. Trabajar con ellos es fantástico porque entienden el juego de la actuación y tienen una conexión especial con los actores.

Colaborar con John Stewart y Fito Páez en sus proyectos fue una experiencia enriquecedora. Fue justo después de "Y tu mamá también", cuando decidí explorar otras oportunidades fuera de Hollywood. Argentina se convirtió en un lugar importante en mi vida, y decidí sumergirme en su cultura.

Es interesante observar los diferentes enfoques hacia el cine desde diferentes profesiones, especialmente cuando se trata de directores. A veces los directores pueden ser maleables con el medio, pero también tienen muchas responsabilidades y les cuesta ser autocríticos.

En cuanto a mi enfoque en los proyectos, prefiero aprender de mis errores y no me importa tanto el resultado final. Lo importante para mí es el proceso y lo que puedo ganar de él, ya sea económico o en términos de experiencia y aprendizaje.

Para mí, los proyectos tienen un valor que va más allá del dinero. Pueden ofrecerte relaciones, habilidades, e incluso una conexión con algo que te apasiona. Por ejemplo, aprender nuevas habilidades trabajando en un proyecto puede ser invaluable para futuras oportunidades.

Cuando me preguntan qué consejo daría a alguien que quiere dedicarse a la actuación, siempre respondo lo mismo: no hagas lo que no quieres hacer. Puede sonar obvio, pero es esencial. Si quieres alcanzar tus metas, es crucial rechazar lo que no resuena contigo.

Es interesante cómo el proceso creativo se convierte en un viaje artístico personal. Es como una graduación de tus necesidades humanas, donde aprendes a definir el éxito en tus propios términos. Ya no se trata solo de dinero, sino de encontrar satisfacción en lo que haces y cómo lo haces.

El sistema en el que vivimos a menudo nos condiciona a una mentalidad de dependencia y nos aleja del viaje artístico. Pero creo que es importante mantenerse fiel a ese camino, ya que nos mantiene ligeros y libres, y nos permite encontrar significado en nuestro trabajo.

Cada proyecto profesional en el que me involucro me enriquece personal y profesionalmente. Es un proceso de crecimiento constante que alimenta mis inquietudes y me ayuda a desarrollarme como persona.

Hace poco participé en una serie llamada "El Tema", que explora diferentes aspectos de la emergencia climática en México. Surgió de nuestra inquietud y preocupación por el cambio climático y la necesidad de hacer algo al respecto. Es un tema que me ha mantenido despierto muchas noches y que creo que es crucial abordar desde diferentes ángulos.

Decidimos emprender un proyecto junto con algunos amigos para explorar cómo abordamos ciertos temas desde nuestra perspectiva, investigando sobre lo que está sucediendo tanto en México como en Latinoamérica.

Nuestra cultura y cosmovisión nos permiten ver las cosas de manera diferente. Nuestra relación con la propiedad, la comunidad y el cuerpo político difiere de la de otros lugares, como Estados Unidos, donde la política se separa más del ser.

Nos enfocamos en seis temas principales: el agua en Chihuahua, el aire en Monterrey, la energía en Coahuila, la movilidad en Tabasco, los residuos en el balneario de Dos Bocas, y los alimentos en Jalisco. Todos estos temas son relevantes y nos afectan de manera directa.

Después de explorar estos temas en diferentes partes del país, decidimos trasladar nuestra atención a la Ciudad de México. Es una megalópolis con un gran potencial para albergar a muchas personas debido a su topografía y condiciones climáticas. Es como un lugar que podría ser un paraíso, pero que enfrenta desafíos importantes.

El proyecto consistió en una serie documental de seis episodios que abordaba estos temas de manera accesible y bien estructurada. Me emocioné mucho al ver el resultado final y quedé impresionado por la forma en que se presentaron los diálogos de manera concisa y efectiva.

Ahora esperamos que la serie llegue a mucha gente y genere conversaciones significativas sobre estos temas importantes. Es un paso importante para crear conciencia y fomentar el cambio en nuestra sociedad.

Me fascina el desarrollo y el pensamiento que surge de la comunidad en este lugar. El clima aquí es increíble, siempre agradable. A diferencia de Monterrey, donde el calor extremo y el frío intenso son características marcadas, aquí siempre es un clima constante.

Además, en la pandemia se hizo evidente la ventaja de esta ciudad en la producción de alimentos. Es una de las pocas ciudades del mundo de esta magnitud que produce gran parte de su alimento dentro de sí misma. Por lo tanto, tiene un potencial tremendo para mejorar la salud y el bienestar de sus habitantes.

Es importante reconocer que somos parte de este organismo vivo que es la ciudad. La división entre el ser humano y la naturaleza es uno de los errores que cometimos en la época de la Ilustración. Si adoptamos una perspectiva más holística, podemos ver cómo todo está interconectado.

Nuestro proyecto documental se centra en seis temas fundamentales: agua, aire, energía, movilidad, residuos y alimentos. Todos estos temas están entrelazados de alguna manera, y al abordarlos juntos, podemos encontrar soluciones integrales para los problemas que enfrentamos.

Participar en este proyecto desde su génesis como productor ha sido una experiencia gratificante. Creo que es importante contar historias locales para comprender mejor el fenómeno de la emergencia climática a nivel global. Por ejemplo, la energía generada en un lugar como Tula afecta no solo a la Ciudad de México, sino también al resto del mundo.

Es sorprendente darse cuenta de la cantidad de espacio que dedicamos a los automóviles en nuestras ciudades. De alguna manera, nos hemos convertido en esclavos de estos vehículos, ya que dictan cómo se organiza nuestra sociedad. Es importante cuestionar estas estructuras y buscar formas más sostenibles de vivir.

El proyecto nos ha permitido explorar estas ideas de una manera accesible y significativa. Esperamos que nuestra serie documental inspire a otros a reflexionar sobre estos temas y buscar soluciones colectivas para los desafíos que enfrentamos como sociedad.

Es sorprendente cómo la movilidad en las ciudades se ha convertido en algo tan fundamental para nuestra existencia, especialmente cuando lo analizamos desde una perspectiva de justicia social. Pensamos en cosas como agua, educación y salud como derechos fundamentales, pero rara vez consideramos el impacto que tiene la movilidad en nuestras vidas.

El tiempo que pasamos en el tráfico y el estrés que causa pueden afectar significativamente nuestra felicidad y bienestar. A veces me encuentro atrapado en el tráfico y me siento como si estuviera en una viñeta de Mafalda, cuestionando mi existencia en este planeta. Es una sensación de alienación constante en medio de las demandas de la sociedad.

A pesar de que tengo la suerte y el privilegio de hacer lo que me gusta, sé que muchas personas no tienen esa misma oportunidad. Definitivamente disfruto de mi trabajo, pero aún así caigo en las trampas que la sociedad nos impone, como el tráfico interminable.

Hablando de proyectos recientes, sí, he estado trabajando en un mediometraje de Marvel sobre el Hombre Lobo, un especial para Halloween. Aunque no estoy muy familiarizado con los cómics de Marvel, sé que este personaje está conectado con otros dentro del universo Marvel. Es emocionante ser parte de este proyecto y ver cómo se desarrolla en el futuro.

La experiencia trabajando en Hollywood fue interesante. Es un mundo muy diferente, con sus propias dinámicas y formas de trabajo. Aunque tengo que decir que trabajar con Almodóvar fue una experiencia única. Es un director muy particular, con un estilo muy definido, y su forma de trabajar difiere de lo que había experimentado anteriormente.

En cuanto a Hollywood, sí, es un lugar donde las cosas pueden ser un poco más complicadas. Hay mucha presión y competencia, pero también oportunidades increíbles. Es un mundo completamente diferente al que estaba acostumbrado, pero creo que cada experiencia enriquece mi carrera y me ayuda a crecer como actor.

La experiencia en la película "Diarios de Motocicleta" fue realmente increíble. Fue una de mis mejores experiencias en el set. Pasé alrededor de 8 meses preparándome para el papel, investigando, viajando y filmando. Fue un proceso intenso pero muy enriquecedor. Conocí muchos lugares nuevos, conocí a mucha gente interesante y aprendí muchísimo.

Interpretar el viaje de Ernesto Guevara y Alberto Granado fue un desafío pero también una experiencia muy gratificante. Pude sumergirme en sus vidas y en la historia de América Latina. Además, el hecho de documentar nuestro propio viaje mientras filmábamos agregó otra capa de profundidad a la experiencia.

Recuerdo especialmente momentos como estar en Machu Picchu, filmando el amanecer completamente solos. Fue una experiencia surrealista y muy emocionante.

Sobre mi incursión en el mundo de la filosofía, sí, he tenido la oportunidad de participar en conferencias y paneles sobre temas filosóficos. También he estudiado en la Ideología School, aunque no he completado mi maestría. Es algo que me gustaría retomar en el futuro, cuando encuentre el tiempo adecuado.

Sobre la película "Días Puede Anunciarse", es un proyecto que está en proceso y que esperamos que salga el próximo año. Tengo muchas expectativas con respecto a este filme y estoy muy comprometido con él.

En cuanto a mi experiencia con los medios de otros países, ha sido bastante positiva en general. He tenido la oportunidad de aparecer en programas de late night en Estados Unidos y en entrevistas en medios canadienses como "q", que siempre me ha gustado mucho. Es interesante cómo la perspectiva desde fuera puede ofrecer una mirada fresca y genuina sobre las cosas.

Sin embargo, a veces puede resultar un poco agotador, especialmente cuando se trata de explicar la complejidad de México y su cultura. Hay una curiosidad genuina, pero también una dificultad para comprender completamente ciertos aspectos. Además, siempre hay una carga política implícita que puede generar cierta tensión.

En cuanto a mi día a día, está bastante ocupado. Estoy involucrado en varios proyectos, tanto con Ambulante como con mi propia productora. Además, recientemente se estrenó "Huevos Time Night" y estoy trabajando en la película "La Máquina". También tengo un par de proyectos como director en mente para el próximo año.

Afortunadamente, cuento con un equipo increíble que me ayuda a gestionar todo. Mis días suelen estar dedicados a trabajar en torno a la emergencia climática y a involucrarme con las comunidades con las que colaboro. También dedico tiempo a mi familia y a mis hijos, y me gusta practicar deportes como el boxeo y las artes marciales mixtas.

Interpretar el personaje de Héctor en "Coco" fue una experiencia increíble tanto en inglés como en español. Tuve la oportunidad de cantar varias canciones para la película, lo cual fue una experiencia muy gratificante. Nunca esperé que el proyecto tuviera tanta trascendencia, pero se convirtió en algo realmente grande. Recientemente, fuimos a Disney y pudimos ver cómo la película tiene una presencia importante en el parque, con espectáculos dedicados a ella.

Fue maravilloso ver cómo el equipo pudo capturar la esencia del Día de Muertos de una manera auténtica y respetuosa. La libertad creativa que tuvieron para representar esta festividad mexicana fue algo realmente especial. El Día de Muertos es una celebración única que no puede ser privatizada ni comercializada, y eso es algo que se reflejó en el enfoque del proyecto.

En comparación con Halloween, que es más comercializado, el Día de Muertos tiene un significado cultural mucho más profundo para mí. Es el único ritual mexicano formal que realmente siento parte de nuestra identidad cultural. Siempre tuve miedo de que el Día de Muertos se convirtiera en una celebración vacía y comercializada, como ha sucedido con otras festividades. Sin embargo, creo que la esencia del Día de Muertos es demasiado arraigada en nuestra cultura para ser cooptada de esa manera.

En resumen, mi vida está llena de proyectos emocionantes y desafiantes, y estoy comprometido con seguir creando contenido significativo y relevante.




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